

La Oliva (Tindaya), 19 de septiembre de 2025. El Ayuntamiento de La Oliva, a través de los guías ambientales del programa Naturalmente La Oliva (PSTD) promovido por la Concejalía de Turismo y Medio Ambiente, celebró en el marco de la décima edición de la Baifo Extreme y la II Feria de Sostenibilidad el taller de educación ambiental “Manos a la Tierra: Bolas de vida (Nendo dango)”, donde niñas y niños —incluidos hijos de participantes y visitantes internacionales— elaboraron “bolas de vida” con barro, arcilla, compost y semillas autóctonas para contribuir a la revegetación del municipio cuando lleguen las lluvias.
La actividad fue conducida por el equipo de Guías Ambientales municipales, que explicó de manera práctica por qué reforestar con flora local resulta clave para frenar la erosión, mejorar el suelo y apoyar a la fauna en una isla árida como Fuerteventura. Además de familias del municipio, numerosas personas venidas de otros territorios se acercaron al taller, con una alta participación infantil, lo que permitió acercar nuestra biodiversidad a quien nos visita y reforzar un modelo de turismo responsable que suma en la conservación del entorno.
David Fajardo, concejal de Turismo y Medio Ambiente, acompañó el taller y participó junto a su hijo:
“Deporte, naturaleza y educación ambiental avanzan juntos en La Oliva. Hoy mi hijo plantó su propia semilla y se la llevó a casa: es el mejor símbolo de lo que buscamos, que cada familia —local o visitante— se convierta en embajadora de un turismo que cuida y que siembra futuro”.
Isaí Blanco, alcalde de La Oliva, destacó el respaldo institucional:
“La presencia del equipo de gobierno en actividades como esta refleja un compromiso real con la sostenibilidad turística. Formar a los más jóvenes y a quienes nos visitan multiplica el impacto positivo en nuestro territorio”.
Durante el taller, los Guías Ambientales introdujeron de forma amena conceptos como “sembrar vida” y reforestación, y presentaron la técnica Nendo dango —popularizada por Masanobu Fukuoka—, que protege las semillas hasta la llegada de la lluvia. Se trabajó con especies autóctonas adaptadas a la sequía y de interés ecosistémico; entre las forrajeras destacaron la tedera (Bituminaria bituminosa), la lechuga de mar (Atriplex halimus) y la cotonilla (Launaea arborescens). También se mostraron especies melíferas y aromáticas de valor ecológico como tajinaste, lavanda, guaidil (Convolvulus floridus) y cornical (Periploca laevigata), esenciales para polinizadores.
Metodología en clave educativa
El equipo estructuró la sesión en diez momentos: preguntas iniciales para activar la curiosidad; contexto global sobre pérdida de vegetación; significado de “sembrar vida”; beneficios de la reforestación en islas áridas; práctica con bolas de vida; importancia de semillas autóctonas y forrajeras; aplicación local en Fuerteventura; ejemplos de especies; qué ocurre tras el secado y dispersión con las lluvias; y cierre motivacional invitando a convertirse en “guardianes de la tierra”.
Sebastián, Guía Ambiental de La Oliva:
“Cada bolita hecha por estos peques puede convertirse en una planta que sujete el suelo, alimente a la fauna y recupere nuestro paisaje. Hoy han entendido que el cambio empieza literalmente con sus manos”.
La propuesta integró deporte y sostenibilidad y favoreció el aprendizaje experiencial de familias locales y turistas, que conocieron de primera mano la flora majorera y se llevaron semillas y mensajes de cuidado del entorno, reforzando la idea de que visitar La Oliva también es participar en su conservación.
Este taller se enmarca en las acciones de Naturalmente La Oliva del Plan de Sostenibilidad Turística en Destino, financiado por el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia – NextGenerationEU, y forma parte de la estrategia municipal para un modelo turístico sostenible, con educación ambiental y participación ciudadana.